miércoles, mayo 30, 2012

(KECH-J599) La prueba Borges


El futuro no es incierto, todxs sabemos que algo inmutable sucederá; nosotrxs y/o a algunx de quienes nos rodean, morirá. Eso es una certidumbre, una verdad. Por lo tanto, si anclamos nuestros pensamientos en ese instante cierto que ya existe pues es potencia, podremos observar hacía atrás sin temor a encontrar nada; porque, desde aquél punto hacía el ahora todo es posible, cada estado tiene una probabilidad de ocurrencia infinitesimal al limite de la inexistencia, no obstante a la inversa cualquiera puede ser, por lo tanto es, un ahora, es nuestra vida; vale decir, el presente es el pasado de nuestro futuro, por lo tanto todo lo que esta antes del ahora es incierto, no tenemos la certeza de que ocurrió, salvo si estamos ocupando nuestro presente en plena conciencia. En un alto nivel de conciencia (darmos cuenta) podemos establecer que  lo que ahora somos, es el resultado de una serie de acontecimientos que debían ocurrir, sin embargo frente a cada estado existieron (y existen a la vez) infinitas combinaciones de opciones discrecionales, acertijos o disyuntivas, que se siguen resolviendo en sus interminables probabilidades; por lo tanto no nos permiten discernir cual de entre todas estas realidades posibles es exactamente la que estamos viviendo, es por eso que el pasado es incierto; en contrario, tenemos la certeza que a lo menos de los infinitos Borges ninguno quedo vivo tras de su muerte, a pesar de que él mismo siga muriendo por siempre.

miércoles, marzo 14, 2012

(KECH -j521) Expresión onírica de la teoria de la relatividad


En el viaje de este ahora, yo y los otros nos vamos yendo y eres tú la que se queda. En el no tiempo, la vida y la muerte se funden en aquello que algunos llaman conciencia y otros alma.

jueves, marzo 01, 2012

(KECH -j508) Diario de un Cerdo (Capítulo XXIV: Manifiesto de la correspondencia)


Esta mañana cubierta de nubes brillantes me ha descubierto serena, la noche tuvo un suave aterrizaje y la angustia del nuevo día ha dado lugar a la extraña alegría de vivir. Tengo la certeza que mi madre y mis hermanos ya nos están porque vi con mis ojos y palpe con mis manos sus demacradas y frías mascaras de muerte, tire sobre sus cajones mis últimas flores y di la espalda a la soledad del sepulcro el triste día del adiós; se que no están con sus risas y sus enojos cotidianos, no hablamos, no nos gritamos, no nos acariciamos desde hace muchos días, no están porque mi malvado padre ha dejado de torturarlos con su desidia, no están porque la extrañeza de no tenerlos es mi locura, porque sus retratos no hablan, porque sus recuerdos no aman. Sin embargo, en el estricto protocolo de la magia como siempre y más que nunca estamos juntos; vivimos en la unidad que es la sincronía del claroscuro, la manifestación silente de la ley de correspondencia: lo que es arriba es abajo o todo lo derecho lo es en su revés. Así lo soñé o así lo viví en el reino de Morfeo. Somos habitantes eternos de un  no lugar que es amalgama curiosa de la esperanza. Gracias por las sonrisas viejo Esperpento; gracias por la gracia amado Cerdo.