El futuro no es incierto, todxs
sabemos que algo inmutable sucederá; nosotrxs y/o a algunx de quienes nos
rodean, morirá. Eso es una certidumbre, una verdad. Por lo tanto, si anclamos
nuestros pensamientos en ese instante cierto que ya existe pues es potencia,
podremos observar hacía atrás sin temor a encontrar nada; porque, desde aquél
punto hacía el ahora todo es posible, cada estado tiene una probabilidad de
ocurrencia infinitesimal al limite de la inexistencia, no obstante a la inversa
cualquiera puede ser, por lo tanto es, un ahora, es nuestra vida; vale decir,
el presente es el pasado de nuestro futuro, por lo tanto todo lo que esta antes
del ahora es incierto, no tenemos la certeza de que ocurrió, salvo si estamos
ocupando nuestro presente en plena conciencia. En un alto nivel de conciencia
(darmos cuenta) podemos establecer que
lo que ahora somos, es el resultado de una serie de acontecimientos que
debían ocurrir, sin embargo frente a cada estado existieron (y existen a la
vez) infinitas combinaciones de opciones discrecionales, acertijos o
disyuntivas, que se siguen resolviendo en sus interminables probabilidades; por
lo tanto no nos permiten discernir cual de entre todas estas realidades
posibles es exactamente la que estamos viviendo, es por eso que el pasado es
incierto; en contrario, tenemos la certeza que a lo menos de los infinitos
Borges ninguno quedo vivo tras de su muerte, a pesar de que él mismo siga
muriendo por siempre.
miércoles, mayo 30, 2012
miércoles, marzo 14, 2012
(KECH -j521) Expresión onírica de la teoria de la relatividad
En el viaje de este ahora, yo y los otros nos vamos yendo y
eres tú la que se queda. En el no tiempo, la vida y la muerte se funden en
aquello que algunos llaman conciencia y otros alma.
jueves, marzo 01, 2012
(KECH -j508) Diario de un Cerdo (Capítulo XXIV: Manifiesto de la correspondencia)
Esta mañana cubierta de nubes
brillantes me ha descubierto serena, la noche tuvo un suave aterrizaje y la
angustia del nuevo día ha dado lugar a la extraña alegría de vivir. Tengo la
certeza que mi madre y mis hermanos ya nos están porque vi con mis ojos y palpe
con mis manos sus demacradas y frías mascaras de muerte, tire sobre sus cajones
mis últimas flores y di la espalda a la soledad del sepulcro el triste día del
adiós; se que no están con sus risas y sus enojos cotidianos, no hablamos, no
nos gritamos, no nos acariciamos desde hace muchos días, no están porque mi
malvado padre ha dejado de torturarlos con su desidia, no están porque la
extrañeza de no tenerlos es mi locura, porque sus retratos no hablan, porque
sus recuerdos no aman. Sin embargo, en el estricto protocolo de la magia como siempre y más que nunca estamos
juntos; vivimos en la unidad que es la
sincronía del claroscuro, la manifestación silente de la ley de correspondencia:
lo que es arriba es abajo o todo lo derecho lo es en su revés. Así lo soñé o así
lo viví en el reino de Morfeo. Somos habitantes eternos de un no lugar que es amalgama curiosa de la
esperanza. Gracias por las sonrisas viejo Esperpento; gracias por la gracia
amado Cerdo.
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