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miércoles, julio 13, 2016

(KECH-J2104) Ilusión



Debajo de mis ojos habita el sueño, un escarabajo dorado que teje puentes entre lagos de memorias, viajes y encuentros de ayer y de hoy, amaneceres de mañanas que ya fueron: La bitácora de un hombre que no es tal; como un hijo sin nombre levitando sin tiempo, con la madre y el padre esculpidos en la piel, amparado en una tribu eterna, abrazados a fuego, fundidos en todas las estrellas, esperándonos, hallándonos.

miércoles, diciembre 02, 2015

(KECH-J1880) Torax

Hay días en que me pregunto si no fui yo el que se quedó en el fondo de la fosa, si no son tus ojos los que ahora miran y tus palabras las que hoy silaban Fueron tantas las veces en que la muerte paso por mi lado, tantos sus llamados y sus gritos que no tuvo más alternativa que matarme algo más que mi vida, la tuya. Y ahora que ya no existe el desconsuelo, oteo al horizonte en busca de alguna lágrima que me recorra; hurgo misterioso en el secreto abismo de nuestra perenne unión y vuelvo a morir.

miércoles, octubre 07, 2015

(KECH-J1823) Gatas.

El mejor de mis recuerdos es el olvido, ya no quedan señas de los días compartidos. Hoy navego sobre nubes, entre la tierra y el cielo desvarío.


miércoles, febrero 25, 2015

(KECH-J1600) Dieciseis cientos de soles a la distancia.




Volví a perder, por centésima vez. Decidí poner el cuento en esta botella y deshacerme para siempre de los intentos. Si estas aquí debo advertirte que esto es un plagio, mi alma sigue flotando.


Imagen: http://chibizumi.deviantart.com/art/Postales-del-Verano-La-Isla-27178282

jueves, enero 22, 2015

(KECH-J1565) Fuga

Si he abandonado el libro de los recuerdos es porque el olvido ha hecho presas a mis palabras; estas las que se anuncian, quizás las últimas, abrieron raudas las alas aprovechándose del caos de un nudo de desconcierto;mañana cuando la calma reine, miraré la hoja manchada de ininteligibles signos y diré algo que de seguro nada tendrá que ver conmigo y mucho menos con el espíritu que se rebeló a las sombras, pero mañana es algo que hoy no existe, por lo tanto no seré yo si no otro el que descifre lo impenetrable.

lunes, julio 07, 2014

(KECH-J1367) El vuelo del pequeño sastre

Por una extraña costumbre solemos hablar de la gente después que esta ha dejado de existir en este plano, digo el de los vivos, y yo que pertenezco a la misma tribu a la que pertenecemos todos
hago lo mismo; mas esta vez lo hago con autorización, no expresa del difunto porque no me la puede dar o quizás me la esta dando al facilitar que el flujo de pensamientos se impregne en signos descifrables para otros, bueno no es lo central; me siento autorizado por su presencia, que no es otra cosa que el estar, más allá del cuerpo, más allá del tiempo y del espacio. Estamos cuando nos entrecruzamos, cuando hacemos del encuentro un rito y convertimos los gestos en historia, del hoy y del mañana, es decir esculpimos un instante que es imperecedero, que se queda radiante por una eternidad. Miró la ventana y la luz del sol trasluce los quietos colores de mis fantasías budistas; unas más largas y otras más cortas, las banderitas verdes, azules, rojas, amarillas y la blanca, trastocan mi atmósfera con una mano tibia que agradece el encargo y que trasunta de trabajo el cuento de la sombra y del olvido. El pequeño sastre, un muy buen nombre para uno de los muchos magos que van pintando nuestra vida sin que siquiera lo sepamos; en su enjuta maquina que ahora tiene alas, vuela feliz surcando el cielo entelado de un Valparaíso que no se resigna a la ignominia y al asco de los rapaces.

martes, febrero 11, 2014

(KECH-J1221) Diario de un Cerdo (Capitulo XXVIII: Kapkikua liBelulA)

Me voy a morir en este pueblo. Aburrida. Como ayer, como antes de ayer, como hoy, como mañana. El sudor se mezcla impúdicamente con el sopor. Una mosca revolotea sobre la leche, la miró, me zumba, se va. ¿Quién recogerá estas palabras? ¿Sabrá que lo estoy mirando? ¿Qué se va desenrollando letra a letra como un papiro eterno que tiene un principio pero no un fin? Cavilaciones de otoño en pleno verano a las tres de la tarde, no antes ni después. El pito del tren ya pasó y el que viene no sabe para cuando, debe esperar primero el último bostezo de la larga siesta de un pueblo entero que no puede más que dormir, mientras yo, despabilo al alma sin más ton ni son que marcar mis pasos, para que los escuches, para que me sientas más allá de mis años. Cierro el libro. Tengo muchos gatos hambrientos esperando mi mano (Papá no viene hace mucho. El Viejo Esperpento esta perdido. Del Cerdo prefiero no hablar)

martes, diciembre 31, 2013

(kech-j1179) el nueve

Un año prolifero no pare más de nueve veces; así lo entiendó mi ángel y me acompañó hasta la puerta.

Juntos X siempre¡¡

lunes, diciembre 16, 2013

(KECH-J1163) El último solsticio

Yo que volé por los mares de tus ojos he encallado mis alas en las raíces de tu tumba; ya no hay canto somnoliento ni manos meciendo tu ensortijado pelo, ya no hay nada, solo un recuerdo, una vaga luz que no alumbra, un extraño olor que se distancia; con el paso de las lunas, crece cierto el infortunio, pudiendo más la pena que el olvido, niego la miel y el dulce abrigo; niego al tiempo y su destino.

lunes, octubre 07, 2013

podrás creer que el tiempo no existe si mis ojos no brillan en los tuyos 
                                                                              podrás realmente creer
                         podrás ver dos caballos y un árbol colgando del cielo?
      quien sabe como romper el reloj y escapar de las arenas del tiempo
sin culpa, sin gloria 
 puede el héroe hacerlo? 
 pueden tus brazos alcanzarme
 puede mi locura limpiar la huella de mis pasos? 
 veo dos caballos y un árbol colgando en el cielo 
                                                                                    cuelgan de mis brazos los tuyos en el balanceo de la trama
en el cielo de tus ojos, me pierdo
me envuelvo
muero

lunes, abril 15, 2013

(KECH-J919) Diario de un Cerdo (Capítulo XXVI: Tambores de guerra)



He descubierto, o más bien me he convencido, que la verdadera forma de vivir es la que cada cual configura; coincidamos con que el mundo que observamos no es el único, por lo tanto es irreal; ejemplos de esta sentencia los hay por millones, uno simple ocurre ahora, lo que yo imagino mientras escribo y hablo,versus, lo que tu percibes mientras me lees o escuchas; tan lejos y tan cerca, espíritus de  un mismo tiempo unidos por un abismo sensorial. Antes de ayer, la vida de los hombres y mujeres parecía muy larga, aunque en una escala temporal, vivían en promedio menos de la mitad de los años que podemos hoy vivir; la dimensión de los grandes ciclos, la rutina cotidiana del claro oscuro o el lapso de la siembra a la cosecha de la simiente humana, eran los mismos; lo diferente era el cúmulo de estímulos que nuestros sentidos recibían y por ende las respuestas o interacciones de nuestro ser  con el entorno y con los otras y las otras; hablábamos pausado, respirábamos y moríamos lento, por lo tanto, parecía que nuestras vidas eran más largas a pesar de que éramos igual de bárbaros y criminales que hoy. Quién diga lo contrario esta viviendo en otro mundo, cosa muy valida, cierta y posible, tal cual he señalado en el comienzo, no obstante, para mi es una posibilidad invalida por lo tanto inaceptable,  veo odio y sangre hacía donde mire; sin embargo, logro vislumbrar que tras la viscosa espuma de la muerte, el cielo es azul y el campo verde y que a lo lejos, tras el rechinar del acero y el estruendo de la pólvora, cantan las aves y los niños ríen. Quizás el vuelo de las aves no se detenga; quizás el flujo de la vida sea eterno; quizás el juego de matar, nacer y morir sea el sentido, y la belleza solo el artilugio, quizás. Afuera el telégrafo no deja de cliquear; yo sonrío, paso el lápiz por mis labios, pienso en tí, en todxs lxs que no acaban de morir y en quienes aún esperan por nacer..

lunes, diciembre 24, 2012

(KECH-J807) Adios a los héroes

Murieron todos los héroes sin siquiera dejar un suspiro o una esfinge dorada donde colgar sus recuerdos. Atrás quedaba la metáfora; adelante, un paso a la historia de los fantasmas: Herrumbrosa casa cubierta de malezas secas y viejas arañas tejedoras de trampas que atrapan nada. (En el rincón de sombra, debajo del damasco, quedo escondida la primera de las monedas que reuniríamos para irnos de viaje al mar) Al entierro de lo héroes vinieron las golondrinas, las gallinas, los gatos y la perra; ninguno lloró, tampoco yo; las lágrimas se reservan para el dolor, la muerte de los héroes es solo un sueño como la quimera del oro o la búsqueda de la cola de Satán, no más. (Mi madre de nuevo escapó de su encierro, no fueron suficientes ni los clavos ni las cruces; ella sabe de libertades más que de cocinas y costuras, más que de hijos y desventuras) Camino al mar nos dimos cuenta que necesitábamos de los pasos antes que de la huella. Los héroes olvidaron hablar de amor; para algunos era una palabra incomprensible, impronunciable, para otros, la pieza que engrana la vida y los sueños. Para nosotros amor era el sortilegio que permitía romper el espejo de la locura, la llave que abría las alas de la libertad y saciaba el hambre de las tripas, más allá de eso, la expresión de nuestro errante andar hacía un mar invisible al que se llegaba con una moneda que servía para pagar el asiento de un tren, no había otra manera de partir. Las vías de escape siempre nos regresan al punto de partida. (Los otros niños nos veían con ojos airados, sospechaban de nuestra eficacia para escapar de los espectáculos funestos; mantuvimos nuestras manos limpias de sangre de gatos apedreados lapidados porque no nos impulsaba la simple ansia de matar). En el mar hicimos que se encontraran los amores; luego de los besos vino la hija y luego el hijo. Entre techos de lata y caravanas de cachivaches movedizos fuimos construyendo un hogar armable que de tarde en tarde se fue haciendo imperecedero. Nos amamos como locos y locas, nos arañamos y nos mechoneamos, revolcándonos entre las rosas, cubiertos de graznar de gaviotas, de maullidos de gatas y gatos callejeros y de salón, de una perra taciturna, gorda y querendona, nos fuimos haciendo grandes, viejos y viejas; mientras más nos amábamos más nos distanciábamos, más únicos, más únicas, más unos y unas y se nos vino la tarde, y los sábados y los domingos, hasta el último, uno que fue diez. (La gente nos sabe locos y nos cree tristes, yo te canto canciones silenciosas y te abrazo a cada rato, como antes, de cuando en vez nos miramos; tú y yo sabemos que no se puede morir lo que siempre fue vivo y tampoco vivir con lo que esta eternamente muerto. Tú y yo reímos, nos abrazamos y nos vamos; los héroes ya no esperan)

lunes, agosto 13, 2012

(KECH-J674) Heroína

Pensé en huir, la última noche de mayo. Preparé todo, los víveres, la muda, el testamento, la perra y la guitarra; pero me faltó el coraje. Una vez más sucumbí a los embrujos de la sombra, al agridulce de sus ojos ensoñadores. Me sigue matando pedazo a pedazo y a pesar del sufrimiento no puedo, no soy capaz: la cobardía engalana mi pereza y su lujuria muerde mis talones. Si hubiese sabido lo que me esperaba no la hubiese salvado, la habría dejado ahí, presa de la carroña; sin embargo, no pude resistir al encanto de su sangre ni la magia de su inocencia engalanada por miles de cuerpos desgarrados, era el último respiro de un campo de batalla imaginario, de un infierno de fuego y flores. Entre mi locura y sus encantos media la guerra, ese antiguo rito de titanes alimentándose de inocencia ¿Qué más podría haber hecho yo, un superhéroe de pacotilla, al medio de la vorágine de la razón festinándose a la justicia? ¿Qué habrías hecho tú, si fuese a ti a quién le hubiera tocado salvarla? El mundo se hacía añicos y en medio de ruinas, un cuerpo ensangrentado con unos ojos de diosa suplicando por salvación; fui el elegido, no fue el destino quien lo quiso, fue la vida y su juego infinito. Desde aquél día hasta hoy han pasado miles de años; decenas, cientos, miles de guerras han vuelto a ocurrir, más y más carne para la carroña, más y más sangre para la justicia, para los dioses, para los equilibrios, para los reyes, para los pueblos; ellos no dejan de matarse, día tras día, noche tras noche, segundo a segundo, abrazado a su cuerpo, temblando de miedo, agazapado en la trinchera de su vientre, volamos sobre zanjas repletas de vísceras, ciudades quemadas, calles cubiertas de cabezas de niños, gatos chamuscados, vacas carnívoras bajo un cielo a veces brillante a veces gris. Las alambradas, los muros empalados, el aceite hirviendo cayendo sobre las cabelleras, los aviones dejando caer millones de bombas, en los rincones suena la música, algunos bailan mientras pueden, otros ríen, algunos se piensan libres y sueñan, aún tienen tiempo para los hijos, para las manos tiernas de la esperanza. Me rebelo a la seguridad de su amor, quiero volver al campo de batalla, quiero volver a morir, quiero y no puedo; su belleza salvaje me ha atrapado, el engaño de su sangre es la falsa paz de los profetas, lo se, desde el mismo instante en que la tome entre mis brazos. Lloró y la lluvia me engaña, una vez más, otra vez más.

viernes, julio 06, 2012

(KECH-J636) Efímero

Una mirada al infinito es descompuesta por otras múltiples, todas conjugadas en el cruce de reflejos de nuestros ojos, los que aún distantes continúan brillando. ¿Dónde estamos ahora? Una hoja cae de un árbol, un pájaro vuela, una leve brisa nos acaricia, nos vamos; atrás queda lo que fuimos.

Origen de la imagen: Aqui

jueves, julio 05, 2012

(KECH-J635) Sinapsis

Yo la extraño, le escribo palabras, sueño con que vuelva, pero no lo hará y es porque no se ha ido; es solo que no la veo, no la toco, no me habla, no me toca; quizás me escucha; quizás me ve, quizás o quizás nada. Siento que toco fondo pero no llego, debe ser que ya no existe un fondo, debe ser por el hecho de que floto, de que me voy con el viento, me esfumo, me vaporizo y aún así no la alcanzo; se ha escondido mi vida. La muerte se ha convertido en un pasaje, en un estado deseado en nuestra nueva oportunidad para el reencuentro, como en esta estaremos en otra, en todas las vidas y todos los tiempos. Quizás, mientras me ensueño en este raro extrañamiento.

Origen de la imagen--->  aquí

martes, julio 03, 2012

(KECH-J633) Historia de un pez

Afuera de la pecera un hombre lo escribía. Le hizo una burbuja dentro del aire y se la cubrió de agua en todas las extensiones, arriba le dejó una capa que era línea sin ser frontera, un velo de luz que unía su vida con la extensión ¿Cómo sería el mundo del hombre que lo escribía? ¿Cómo sabía el hombre de su necesidad de arenas y plantas? Le hizo unos ojos, un cuerpo platinado entre amarillos y naranjas, una cola que era perfecta para ir de un lado a otro de la burbuja. Un día descubrió que desde el velo caían trocitos anacarados que eran alimento, el hombre que lo escribía lo sabía todo, conocía de sus deseos y necesidades más que el mismo; feliz fue el día cuando descubrió que le habían escrito a un otro, la burbuja era ahora un mundo, lo de afuera no importaba nada. No supo como el olvido le fue llevando al fondo. Ni cuenta se dio cuando su compañero dejo de moverse. Tomó conciencia de la inexistencia cuando ya no caía alimento y la burbuja se hacía cada día más gris. Aferrado a las preguntas fue consumiendo lentamente las últimas moléculas de oxigeno; en el fondo de la burbuja su hogar mutaba en pantano. Se quedo quieto hasta dejarse ir. La desaparición era el fin de un embrujo, el punto de partida para otra historia que algún hombre del aire, algún día contará.